Laura Romero García
Relaciones familia y escuela
Desde sus orígenes la escuela y la
familia han estado contradiciéndose en muchas ocasiones, la escuela se ha constituido en una
institución modernizadora en oposición a una familia que inculca valores
tradicionalistas.
¿Qué falla en la familia y la
escuela para que haya fracaso escolar?
Muchos cambios afectan a la familia y a
la escuela, años atrás la familia era inmutable, predecible y controlable, a
ser cambiante, impredecible y desconcertante (Hernández Prados, 2005). Hemos
pasado de una familia compuesta por un padre, una madre, e hijo/s, a familias
compuestas por parejas homosexuales, familias creadas por la unión de dos
familias resultado, por ejemplo, de divorcios y que alguno de los padres haya
encontrado otra pareja y alguno de los dos, o ambos tengan hijos.
Realmente los nuevos tipos de familia no
tiene por qué influir en la educación de sus hijos, pero si lo es que no exista
un marco de referencia que guíe y eduque a los hijos, pues se están perdiendo
las antiguas creencias, los valores vividos, y la educación recibida a la hora
de educar a la generación actual. (Aguilar Ramos, 2002.). Las familias
tradicionales educaban de una manera mucho más autoritaria, por lo que ahora,
los padres que fueron educados con un modelo autoritario, buscan lo contrario
para sus hijos, buscan una educación más liberal, no tan rígida, en la que
pueden perder autoridad sobre sus hijos.
Esto es algo que considero que influye
bastante, pues he visto muchos casos de padres demasiados permisivos, y que sus
hijos fracasan en sus estudios, no tienen respeto por nada, y que en ocasiones
me da vergüenza ajena la forma en la que se enfrentan a sus padres y estudios,
pero habría que culpar a los padres demasiado permisivos, no a las nuevas
familias como padres homosexuales.
Sobre la incorporación de la mujer al
trabajo, no supone realmente un problema que influya directamente en la
educación de los hijos, pero afecta a la incompatibilidad de horarios, ya que
en muchas ocasiones los niños se ven sin sus padres en casa cuando llegan del
trabajo, lo que obliga a que los niños asistan a clases particulares,
actividades extraescolares, o programas escolares que se encargan de tener a
los niños en el colegio hasta media tarde, y que sus padres salgan de trabajar,
y es ahí realmente donde está el problema, en que los niños pasan demasiado
tiempo entre profesores, enseñando cosas nuevas, haciendo diferentes cosas,
cuando lo que los niños deberían hacer es estar con alguno de sus padres en
casa, descansar, jugar, y dedicar su tiempo a los deberes.
Sin embargo, si los
niños se encuentran haciendo actividades que directa o indirectamente tienen
que ver con la escuela, no dedican el esfuerzo que corresponde a cada tarea, y
acaban cansándose de “estudiar”, y contamos con que los niños asisten a la
escuela desde los 3 años hasta los 16 obligatoriamente, por lo que esa
permanencia, esa obligatoriedad, y tantos años, cansan a los alumnos, pues
siempre se repite lo mismo, día tras día, curso tras curso.
En cuanto a la escuela, la educación obligatoria,
no discriminatoria, pública y gratuita desde el
siglo XX, no ha sido inmune a los cambios. Los maestros afirman que la educación ha ido empeorando desde la
implantación de la LOGSE, y que algunos profesores no se adaptan a las nuevas
exigencias profesionales.
Volviendo al tema de la incorporación de
la mujer al mundo laboral, hay que resaltar la nueva labor de los profesores, y
es que ya no sólo deben cumplir su labor de instruir a los alumnos, sino que
tiene que hacer función de padres en muchas ocasiones.
Es cierto que algunos padres no se
involucran demasiado en la educación de sus hijos, y dejan todas las
responsabilidades en la escuela. Los padres demandan un sistema educativo de
calidad, que preparen a sus hijos para el desenvolvimiento profesional adecuado,
que se lleve un verdadero trabajo en equipo del profesorado, que los contenidos
curriculares estén orientados a formar ciudadanos cultos y crítico, que se
cambie la metodología, que se adapte a los cambios sociales y familiares, y que
se consolide la democracia educativa, pero ¿Pueden lograrlo los profesores? La
mayoría de ellos se encargan de instruir a los alumnos transmitiendo
conocimientos, y pautas de comportamiento. Pero lo hacen de la manera que ellos
consideran correcta, y no se corresponde con la época, y características
contextuales, por lo que se fracasa en la escuela, ya que ni los profesores
entienden a los niños, ni los niños a los profesores, y esto es algo que se ve
muy a menudo. Tratan de enseñarte cosas que realmente no son útiles en la
actualidad, quizá en la época en la que ellos fueron instruidos era lo
correcto, pero ahora están pasados de
moda y realmente no fomentan el interés de los niños hacia el estudio, y
eso es algo que desgraciadamente ocurre hasta en la universidad. Deberían o
modernizar a esos profesores, o sustituirlos por otros nuevos, ya que no saben
enfrentarse a la nueva diversidad que hay en la escuela, ya que nos podemos
encontrar niños de diversidades étnicas, escolarizaciones a mitad de curso,
heterogeneidad a nivel cognitivo y actitudinal, problemas de autoestima,
conflictos escolares, etc..
Para superar los problemas a los que se
enfrenta la escuela, y que la escuela resuelva los problemas que quieren los
padres, estos deberían involucrarse en la educación de sus hijos más de lo que
lo hacen. Hay padres que se involucran y participan directamente en la
educación de sus hijos, se incorporan al consejo escolar, crean organizaciones
como el AMPA… Pero lo mínimo sería asistir las reuniones de padres, a las
tutorías grupales e individuales, simplemente para estar informados, pero hay
otros padres que no participan en ninguno de los ámbitos, por lo que podemos
suponer que no se interesan demasiado por la educación de sus hijos, o confían
demasiado en la escuela, y depositan todas sus responsabilidades en ella.
Creo que es malo que los padres se
involucren demasiado en la escuela, porque quizá sus exigencias no pueden
cumplirse como ellos quieren, y para los profesores también debe hacerse
pesado, pues recuerdo a la madre de un compañero que quería estar siempre en
todo, y en realidad acababa molestando a profesores y alumnos, pero también lo es que no se preocupen nada y no
muestren interés ni por sus los resultados académicos de sus hijos.
Como conclusión
final, la familia pese a sus cambios debería mantenerse más firme en cuanto a
la educación de sus hijos, y castigar cuando sea necesario, obligarle a hacer
los deberes, y cumplir sus necesidades en ese aspecto, y no simplemente porque
tengan malos recuerdos de su niñez y el comportamiento de sus padres, deben
despreocuparse de sus hijos y dejarles toda la libertad del mundo, y que realmente ese es el problema.
En cuanto a la
escuela, el problema es que toda la falta de autoridad y de control que
muestran los padres hacia sus hijos, lo asumen los profesores, que lo aplican a
su época, que en ocasiones coincide con cómo educaban a los padres de estos
niños, por lo que ese contraste, ese desfase, es el que hace que los niños
choquen tanto con los profesores, y acaben odiando la escuela.
Por lo tanto,
deberían sustituirse a muchos profesores, y que estos traten de hablar y
comunicarse con los padres, para que lleguen a un consenso, y compartan las
tareas en la educación de los más pequeños, para que no recaiga todo el peso en
uno de los dos sectores.
BIBLIOGRAFÍA
Feito, R. (2010). Familias y escuela. Las
razones de un desencuentro. Educación y futuro, 20, 87-107.
Hernández, Mª Ángeles y López, H. (2006).
Análisis del enfoque actual de la cooperación padres y escuela. Aula
abierta, 87, 3-26
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